Mi viaje de 2016 a Nicaragua

En 1986, Mau­rice De­mie­rre en So­mo­ti­llo e Yvan Ley­vraz en Zom­po­pera, am­bos en Ni­ca­ra­gua, fue­ron aba­ti­dos a ti­ros por los Con­tras.
Treinta años des­pués, en el ve­rano de 2016, mu­chos de los ex-in­ter­na­cio­na­lis­tas sui­zos se reunie­ron en Ni­ca­ra­gua para re­no­var su so­li­da­ri­dad con Ni­ca­ra­gua y vi­si­tar sus pro­yec­tos, que ha­bían apo­yado o di­ri­gido du­rante mu­chos años.
Volé a Ma­na­gua el vier­nes 15 de ju­lio de 2016, donde co­nocí a mu­chos ex-bri­ga­dis­tas, pero no co­nocí per­so­nal­mente a na­die de mi época como bri­ga­dista en 1985 en La Ron­da­lla, Ni­ca­ra­gua.

Ju­lie en frente al mu­ral en ho­nor a su tio Mau­rice De­mie­rre en La­gar­ti­llo, Ni­ca­ra­gua

Los par­ti­ci­pan­tes, casi sin ex­cep­ción ex-bri­ga­dis­tas, via­ja­ron in­di­vi­dual­mente o en pe­que­ños gru­pos. El punto de en­cuen­tro fue Ma­na­gua, la ca­pi­tal de Ni­ca­ra­gua. Nos lla­ma­mos nues­tro grupo «Bri­gada suiza con­me­mo­ra­tiva 2016». Más so­bre esto en es­pa­ñol /en fran­cés /en ale­mán.

Por su­puesto, como miem­bro de la Aso­cia­ción Mau­rice De­mie­rre, co­no­cía a la ma­yo­ría de los miem­bros iti­ne­ran­tes de esta or­ga­ni­za­ción de apoyo. Nos ha­bía­mos co­no­cido an­tes del viaje de coor­di­na­ción y or­ga­ni­za­ción en Bu­lle, en Cor­ce­lles-sur-Cha­vor­nay y en Biel-Bienne.

Quie­nes fue­ron Mau­rice De­mie­rre e Yvan Ley­vraz pue­den con­sul­tarse en Wi­ki­pe­dia – aussi en fra­nçais (Mau­rice) y tam­bién en ale­mán (Mau­rice / Yvan) y en in­glés (Yvan).

Al­gu­nos de no­so­tros ha­bía­mos es­tado en Ni­ca­ra­gua ya por va­rios días y ya ha­bía­mos vi­si­tado pro­yec­tos o te­nía­mos un curso de es­pa­ñol de­trás de no­so­tros. Pero ahora era el mo­mento de fa­mi­lia­ri­zarse con las úl­ti­mas ten­den­cias so­cia­les, eco­nó­mi­cas y po­lí­ti­cas, las or­ga­ni­za­cio­nes ac­tua­les y los to­ma­do­res de de­ci­sio­nes. Para esto pro­pó­sito, nos reuni­mos con re­pre­sen­tan­tes de los sin­di­ca­tos, de la po­lí­tica, del go­bierno, de los me­dios de co­mu­ni­ca­ción y tam­bién de la coope­ra­ción suiza para el desa­rro­llo.

In­ter­na­cio­na­lis­tas sui­zos e ita­lia­nos en Ni­ca­ra­gua

A Managua

Du­rante el día si­guiente, pude co­no­cer más y más ex-in­ter­na­cio­na­lis­tas. Nos alo­ja­mos en el Ho­tel Mo­zonte en Ma­na­gua. Por su­puesto, eso no era una com­pa­ra­ción con nues­tro alo­ja­miento en el mo­mento de nues­tras ac­ti­vi­da­des hace 30 años y más en las di­fe­ren­tes bri­ga­das de cons­truc­ción, sa­lud y tra­bajo. Des­pués del desa­yuno, salí con al­gu­nos nue­vos co­le­gas para vi­si­tar la Plaza d’Es­paña, que mien­tras tanto se lla­maba Ro­tonda Güe­güense. Luego un mi­ni­bús del Ho­tel Mo­zonte se de­tuvo a nues­tro lado. El con­duc­tor y el co­pi­loto nos in­vi­ta­ron a con­du­cir a Puerto Sal­va­dor Allende. Allí, el pa­seo era mu­cho más se­guro. Así que en­tra­mos y mi­ra­mos al­re­de­dor. Era un par­que de di­ver­sio­nes a ori­llas del lago con mu­chas ta­ber­nas de­co­ra­das con buen gusto o cli­ché. En to­das par­tes se hizo vi­si­ble que los pre­pa­ra­ti­vos para la fiesta del 19 de ju­lio es­ta­ban muy avan­za­dos. El 19 de ju­lio de 1979, los san­di­nis­tas ha­bían in­va­dido la ca­pi­tal, Ma­na­gua, en me­dio de un jú­bilo fre­né­tico, de­rro­cando al dic­ta­dor y to­mando el po­der. Por su­puesto, esto fue de­bi­da­mente ce­le­brado en todo el país por los san­di­nis­tas el 19 de ju­lio de cada año.

Un clip, ob­via­mente, cor­tado con fi­nes de pro­pa­ganda (para la re­ele­ción de Da­niel Or­tega); pero mues­tra la ex­ten­sión y la ale­gría de este fes­ti­val y ofrece una vista pa­no­rá­mica de Ma­na­gua, la ca­pi­tal.

Por su­puesto, nos sor­pren­die­ron los ár­bo­les ar­ti­fi­cia­les di­se­ña­dos por la es­posa y el vi­ce­pre­si­dente de Da­niel Or­tega, Ro­sá­rio Mu­ri­llo, y fue­ron fi­nan­cia­dos con di­nero pú­blico (con un costo de $ 25,000 cada uno). Evi­den­te­mente, ella co­noce el “Ár­bol de la vida” del ar­tista aus­triaco Art Nou­veau Gus­tav Klimt.
El lu­nes me con­tacté con una mu­jer suiza que vive cerca de mi an­ti­gua fa­mi­lia an­fi­triona en Ma­na­gua. Tam­bién vi­sité a esta fa­mi­lia. En casa, solo co­nocí a la ma­dre, que ahora tiene más de 70 años, y a su hija me­nor con sín­drome de Down. El resto de los ni­ños ahora es­ta­ban to­dos ca­sa­dos y “vo­la­dos”; la hija ma­yor vive en los Es­ta­dos Uni­dos.
Y por la no­che vi­sité con un co­lega un con­cierto de los le­gen­dá­rios her­ma­nos Me­jía Go­doy.

Au­dio en ale­mán: «Die Tra­di­tion der Cam­pe­sino-Lie­der in Ni­ca­ra­gua» (Emi­sión de SRF DRS «Mu­sik der Welt»)
Luis En­ri­que Me­jía Go­doy posa con los dos in­ter­na­cio­na­lis­tas sui­zos.

En los días si­guien­tes, nos reuni­mos con va­rios re­pre­sen­tan­tes del go­bierno, sin­di­ca­tos y sui­zos (que vi­ven en Ni­ca­ra­gua desde la dé­cada de 1980), así como re­pre­sen­tan­tes de las ciu­da­des ge­me­las de Dels­berg-La Tri­ni­dad (Ju­me­lage De­lé­mont-La Tri­ni­dad), el her­ma­na­miento de ciu­da­des Biel-San Mar­cos y la Coope­ra­ción Suiza para el Desa­rro­llo (Edita Vo­kral, Tho­mas Je­natsch).

En la tarde vi­si­ta­re­mos el vol­cán ac­tivo Ma­saya. Cuando lle­ga­mos al borde del crá­ter, se ha­bía os­cu­re­cido. Fan­tás­tico.
Y por las no­ches a ve­ces era muy ani­mado.
Una ma­ñana vi­si­ta­mos el Co­lé­gio Ba­rri­lete de Co­lo­res, donde al­mor­za­mos con los es­tu­dian­tes en la ca­fe­te­ría. En una mesa para qua­tro per­so­nas se sentó un suizo/una suiza con tres es­tu­dian­tes de pri­ma­ria de Ni­ca­ra­gua. Eso fue bas­tante ani­mado. Comí con Emily, Va­nessa y Ed­win. Las chi­cas me hi­cie­ron mu­chas pre­gun­tas: qué edad te­nía, cómo ha­bía co­no­cido a mi es­posa. Por su­puesto, tam­bién que­ría apren­der algo más que sus nom­bres: ¿En qué clase es­tás? ¿cuál es su ma­te­ria fa­vo­rita, ¿cómo lle­gar a la es­cuela, a pie o en au­to­bús? … Emily me dijo que pronto via­ja­ría a Suiza con un grupo de baile, en el Ti­cino. Por eso en­sayó con­migo sus ha­bi­li­da­des ita­lia­nas: lu­nedi, mar­tedi … Des­pués de la co­mida, to­ma­mos al­gu­nas fo­tos de grupo. Es­pe­cial­mente Va­nessa y Emily in­sis­tie­ron en en­se­ñarme la es­cuela. Me to­ma­ron de la mano y me lle­va­ron a tra­vés de al­gu­nas au­las, so­bre el pa­tio de la es­cuela, etc. Pero fi­nal­mente nos lla­ma­ron a una ha­bi­ta­ción donde to­da­vía ha­bía un es­pec­táculo. Pri­mero, el grupo de baile, in­clu­yendo, como dije, Emily, realizó al­gu­nos bai­les en sus jeans y leg­gings ne­gros. Uno de es­tos bai­les fue la mú­sica “Son tus per­ju­me­nes mu­jer” de Car­los Me­jía Go­doy, una can­ción que co­no­cía bien. Fi­nal­mente, hubo un baile en co­lo­ri­dos tra­jes fol­cló­ri­cos.

A Somotillo

Luego con­du­ji­mos atra­vés del país; unos ha­cia Ma­ta­galpa, otros ha­cia Chi­nan­dega, en el norte de Ni­ca­ra­gua. Viajé con el grupo de la “Aso­cia­ción Mau­rice De­mie­rre”. Mau­rice De­mie­rre ha­bía tra­ba­jado en el norte con su es­posa Chan­tal. Es por eso que pri­mero fui­mos a So­mo­ti­llo, el pe­queño pue­blo en las afue­ras del cual Mau­ri­cio ha­bía sido em­bos­cado hace 30 años.

En las no­ti­cias ni­ca­ra­guen­ses, los tes­ti­gos con­tem­po­rá­neos tie­nen su opi­nión. Mu­chos re­cuer­dan a Mau­rice bien.

Aquí pen­sa­mos no en el ce­men­te­rio, sino en la plaza del pue­blo, donde se en­cuen­tra la tumba de Mau­rice, junto con mu­chos lu­ga­re­ños del suizo ase­si­nado hace 30 años y de las cam­pe­si­nas ni­ca­ra­güen­ses que tam­bién fue­ron ase­si­na­das. Un grupo de cam­pe­si­nos cantó un  «co­rrido» que fue es­crito en ho­nor de Mau­ri­cio poco des­pués de su muerte y que ha sido can­tado una y otra vez desde en­ton­ces.

Co­rrido en ho­nor a Mau­ri­cio

Otros re­cor­da­ron las úl­ti­mas ho­ras con Mau­rice y Chan­tal, su es­posa. Así que el ex di­rec­tor del blo­que co­mu­ni­tá­rio dijo que fue por ca­sua­li­dad que no él, sino Mau­rice, fue ase­si­nado. Por­que ese día, des­pués de la ce­le­bra­ción cris­tiana de la tarde, que­rían co­ci­nar y co­mer jun­tos, an­tes de que las mu­je­res que vi­vían fuera de So­mo­ti­llo se fue­ran a casa. Es por eso que que­ría lle­var a es­tas mu­je­res a casa des­pués de la cena. Pero Mau­rice tam­bién quiso ha­cerse cargo y fi­nal­mente se hizo cargo. Mau­rice fue muerto a ti­ros.
Una mu­jer que so­bre­vi­vió al ata­que a la ca­mio­neta via­jante contó cómo su bebé de en­ton­ces so­bre­vi­vió mi­la­gro­sa­mente a la llu­via de ba­las que le cos­ta­ron la vida a Mau­rice y cinco mu­je­res ni­ca­ra­güen­ses. Su bebé pro­ba­ble­mente so­bre­vi­vió a la llu­via de ba­las pro­te­gi­das por el cuerpo caído de Mau­rice.
Una mú­sica ju­ve­nil, que fue apo­yada fi­nan­cie­ra­mente por la Aso­cia­ción Mau­rice De­mie­rre, tocó el himno na­cio­nal suizo. Eran en­cuen­tros con­tem­pla­ti­vos, in­cluso di­ver­ti­dos

A Lagartillo

La­gar­ti­llo es un pe­queño pue­blo agrí­cola. Mau­rice ha­bía ayu­dado a es­tes cam­pe­si­nos de pa­la­bra y de he­cho como agró­nomo. En par­ti­cu­lar, su apoyo para es­ta­ble­cer una es­cuela en La­gar­ti­llo fue cru­cial.

Mu­ral con los hé­roes de La­gar­ti­llo

Un lo­cal nos cuenta la his­to­ria de este pue­blo agrí­cola frente a la mu­ra­lla de los “Hé­roes de La­gar­ti­llo”. Fue in­va­dida en el 1985 por los Con­tras. Al­gu­nos de los que se en­con­tra­ban fuera de la al­dea se in­ter­po­nían en el ca­mino de los ata­can­tes, per­mi­tiendo que el resto de los al­dea­nos es­ca­pa­ran. Siete La­gar­ti­llos, en su ma­yo­ría jó­ve­nes, en­tre ellos una mu­jer, per­die­ron la vida y son con­si­de­ra­dos desde en­ton­ces como “hé­roes de La­gar­ti­llo”, a los que la co­mu­ni­dad del pue­blo in­cluye a Mau­rice De­mie­rre, aun­que mu­rió más tarde en So­mo­ti­llo. Mau­rice fue y es con­si­de­rado como uno “nues­tro” y ve­ne­rado como tal, como nos ex­pli­ca­ron los lu­ga­re­ños.

Fo­tos de La­gar­ti­llos

Una vez que ca­mi­na­mos ha­cia una pe­queña cas­cada, en el fondo de la cual ha­bía una pis­cina na­tu­ral donde se po­día na­dar ma­ra­vi­llo­sa­mente. Aun­que su­frí una acu­mu­la­ción de ca­lor o un cho­que de ca­lor allí, pero con la ayuda de mis co­le­gas y la po­bla­ción lo­cal, volví a casa a salvo.
Por la no­che nos reuni­mos para una lla­mada re­fle­xión re­li­giosa donde se can­ta­ban can­cio­nes, se re­cor­daba Mau­rice y se in­ter­cam­bia­ban otros pen­sa­mien­tos.

Re­fle­xión con can­cio­nes y pen­sa­mien­tos en La­gar­ti­llo

A La Garnacha

Aquí, la Aso­cia­ción Mau­rice De­mie­rre apoyó a la co­mu­ni­dad agrí­cola du­rante años. Así que la agri­cul­tura or­gá­nica po­dría es­ta­ble­cerse y un ase­rra­dero y una que­se­ría se po­drían con­fi­gu­rar. Los pro­duc­tos or­gá­ni­cos (ver­du­ras, en­sa­la­das, té, hu­mus) y el queso de vaca y ca­bra son exi­to­sos a es­cala na­cio­nal.

Nosso en­cuen­tro con los res­pon­sa­bles de nues­tros pro­yec­tos en La Gar­na­cha

A Matagalpa

Por la ma­ñana nos reuni­mos para un acto con­me­mo­ra­tivo en La Da­lia, un pue­blo ru­ral a unos 20 mi­nu­tos de Ma­ta­galpa. Aquí fue­ron ase­si­na­dos a ti­ros el suizo Yvan Ley­vraz, el ale­mán Berndt Ko­bers­tein, el fran­cés Joël Fieux y va­rios ni­ca­ra­güen­ses. Hoy, un acto con­me­mo­ra­tivo se llevó a cabo aquí por los ase­si­na­dos.

Por la tarde hubo un acto con­me­mo­ra­tivo en el Ce­men­té­rio Ge­ne­ral de Ma­ta­galpa, la ca­pi­tal pro­vin­cial. Por­que los muer­tos en La Da­lia es­tán en­te­rra­dos aquí, no en el ce­men­té­rio re­ser­vado para ex­tran­je­ros.

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